lunes, 14 de abril de 2008

Homosexuales... tan cercanos y tan desconocidos

Vamos a airear a fondo algunos hongos que se nos están subiendo a las barbas últimamente.
¿Cómo degenera un hombre en "homosexual"?
De momento, no dudo que haya más, tenemos cuatro causas no excluyentes y a cual más envidiable:
  • Narcisismo superlativo.
  • Afeminamiento.
  • Complejo de inferioridad.
  • Hedonismo desenfrenado.
Narcisismo

El homosexual se mira en el espejo y, como Narciso, queda literalmente prendado de su propia imagen. Nótese la maravillosa superficialidad y onanismo mental. Oh! autocomplacencia. "Nada es más bello que el cuerpo de un hombre" y en consecuencia deseable.

Como resultado tenemos los gimnasios llenos de "musculocas" obsesionadas con el culto al cuerpo como fin en sí mismo. ¿Para qué ser más fuerte, o más capaz en todo sentido? No, es que los abdominales marcados les quedan "divinos de la muerte", un adorno más.

Afeminamiento

El glamour de lo eterno femenino. Véase Grace Kelly como paradigma. Este sarasa plumífero vive enamorado de la gracia y sutileza femeninas, pero con el inconveniente de que ese lugar ya lo ocupan las mujeres y ellos sólo son una mala imitación.

Quizá merezcan cierta condescencencia porque son individuos monstruosos, degenerados desde su nacimiento, los llamados "mariquitas". Véanse Fidel (la plumoncilla de Aída), Falete o Bibí Andersen, alias Manolo para los amigos, en versión trans-sexual.

Complejo de inferioridad

El aspirante a hombre se enamora de lo que él no es: Un carácter fuerte, una constitución robusta... Quizá con esfuerzo podría llegar, pero no. Definitivamente el esfuerzo no está hecho para él. Es más sencillo deleitarse en la contemplación lasciva y seguir siendo un engendro aplastado y cobarde que se arrastra como un hongo.

Aquí tenemos a los "voyeurs" y a los pervertidos de toda clase y condición. No nos olvidamos de un colectivo muy especial, la manta de maricones viejos: los queridos abueletes que se ponen a ligar con los adolescentes en los autobuses, a mirar culos en los meaderos públicos...

Hedonistas

Aquí tenemos a la subespecie más interesante. No es propiamente homosexualidad, sino bisexualidad o el "que toca todos los palos". El placer por el placer.

Es un hecho probado que en muchas especies animales la homosexualidad es común. No vamos a negarlo, lo primero es la honestidad, rasgo característico de un hombre, aunque no sea políticamente correcta. No es menos cierto que el esfínter anal tiene cientos de terminaciones nerviosas más que la vagina, por no hablar de los testículos.

Por desgracia, no es menos cierto que los animales homosexuales son los parias, los perdedores, los machos beta que no pueden copular con las hembras y buscan vías "alternativas". Aquí prima, por tanto, la comodidad ¿Para qué las mujeres? ¿No son más fáciles los hombres? "Yo lo que quiero es follar y en diez minutos acabo".

Quienes argumentan que los griegos eran así, callan o no saben que esos "aúreos e idealistas" helenos despreciaban a los homosexuales pasivos (Véase "Las nubes" de San Aristófanes) y que a los prostitutos masculinos los expulsaban de la asamblea, máximo derecho ciudadano no se olvide, y si los pillaban votando los mataban.

Aquí apesta a degeneración, a la incapacidad de resistir un estímulo. Sólo cuenta el beneficio inmediato , se satisface al instinto con prisa, sin discriminar, como se come un cerdo lo primero que tope con el morro, lo mismo un conejo, que una rata muerta, que una mierda.

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